Cuando una pieza de cerdo curada llega a la mesa, la diferencia entre un plato memorable y uno excesivamente salado suele estar en dos detalles: el desalado y la cocción lenta. En este artículo explico cómo preparar el tradicional lacón a la gallega, conocido sobre todo como lacón con grelos, qué ingredientes elegir, cuánto tiempo necesita y con qué vino servirlo.
La clave está en el desalado y en respetar el caldo
- Desalado: entre 24 y 48 horas, con varios cambios de agua según el tamaño de la pieza.
- Ingredientes: lacón, grelos, patatas y chorizo son la base tradicional.
- Cocción: el lacón suele necesitar entre 2 y 3 horas a fuego suave.
- Servicio: se presenta caliente, con un poco de caldo y pimentón si se desea.
- Maridaje: un Ribeiro, un Godello o una cerveza ligera equilibran su intensidad.
Qué es realmente este plato gallego
El lacón con grelos es un plato de invierno elaborado con paleta de cerdo curada y salada, grelos, patatas y chorizo. La carne aporta una textura firme y jugosa, mientras que la verdura introduce un punto ligeramente amargo que limpia el paladar y evita que el conjunto resulte pesado.
El lacón no es exactamente jamón. Procede de la extremidad delantera del cerdo, una zona con más tejido conectivo y una jugosidad distinta. Cuando se cuece correctamente, ese colágeno se transforma en una textura tierna que se separa con facilidad, pero sin deshacerse por completo.
La receta está muy vinculada al Entroido gallego, aunque hoy se disfruta durante todo el invierno. No hace falta esperar al Carnaval para prepararlo, pero sí conviene aprovechar la temporada de grelos frescos, cuando tienen más aroma y un amargor mejor equilibrado.
Cómo elegir el lacón y los demás ingredientes
Para cuatro personas recomiendo una pieza de 1,2 a 1,5 kg, preferiblemente con piel y algo de grasa. Si está demasiado magra, la carne puede quedar seca después de la cocción. El producto amparado por la IGP Lacón Gallego se sala y se cura sin ahumado, un detalle importante porque el sabor tradicional no depende de notas de humo.
| Ingrediente | Cantidad orientativa | Qué conviene buscar |
|---|---|---|
| Lacón salado | 1,2-1,5 kg | Pieza con piel, grasa moderada y aroma limpio |
| Grelos | 2 manojos | Hojas verdes, tallos firmes y amargor fresco |
| Patatas | 800 g-1 kg | Variedad harinosa, pero resistente a la cocción |
| Chorizos | 2-4 unidades | Curación media y pimentón equilibrado |
Los grelos son las hojas y tallos tiernos del nabo. Si no los encuentro frescos, puedo usar grelos en conserva, pero el resultado será más suave y menos aromático. También es posible sustituirlos por nabizas o berza, aunque entonces ya hablamos de una adaptación y no del perfil clásico.
La patata merece más atención de la que suele recibir. Yo elijo piezas medianas, las cuezo enteras o en trozos grandes y evito variedades demasiado harinosas, porque pueden enturbiar el caldo y romperse antes de que la carne esté lista.

Cómo desalarlo y cocerlo sin perder sabor
El desalado marca la diferencia
Coloco el lacón en una olla o recipiente amplio y lo cubro con agua fría. Una pieza troceada suele necesitar 24 horas; una pieza grande y entera puede requerir entre 36 y 48 horas. Cambio el agua cada 8 o 12 horas y mantengo el recipiente en el frigorífico.
El tiempo exacto depende del grosor y del nivel de sal. Antes de cocinarlo, corto un pequeño trozo de la parte exterior y lo pruebo después de escaldarlo. Es una comprobación sencilla que evita arruinar toda la olla, especialmente cuando se trata de una pieza artesanal.
La cocción principal
- Escurro el lacón y lo cubro con agua limpia en una olla grande.
- Lo llevo a una cocción suave, sin hervor agresivo, durante 2 o 3 horas.
- Retiro la espuma que aparezca en la superficie durante los primeros minutos.
- Cuando la carne está tierna, la saco y conservo el caldo.
- Escaldo los grelos en otra olla durante 2 o 3 minutos para suavizar su amargor.
- Cuezo las patatas, los grelos y los chorizos en parte del caldo durante 25-35 minutos, hasta que la patata esté tierna.
La prueba más fiable no es el reloj, sino introducir un cuchillo fino en la carne. Debe entrar con poca resistencia, pero la pieza tiene que conservar su forma. Si hierve con demasiada fuerza, la superficie puede resecarse y el caldo se vuelve turbio.
Según la receta difundida por Spain.info, las patatas y los grelos se terminan en el agua de cocción del lacón. Me parece el mejor método porque aprovecha la gelatina y el sabor de la carne, aunque conviene probar el caldo antes de añadir sal: con frecuencia no necesita ninguna.
Cómo servirlo para que el conjunto resulte equilibrado
Sirvo la carne en lonchas gruesas o en trozos generosos, rodeada de patatas, grelos y chorizo. Un cucharón pequeño de caldo mantiene la jugosidad y ayuda a integrar los sabores, pero no conviene cubrir el plato por completo.
El pimentón puede añadirse sobre las patatas, junto con unas gotas de aceite de oliva virgen extra. Yo prefiero un pimentón dulce de buena calidad y una cantidad moderada, porque el chorizo ya aporta color y especias. El aceite debe acompañar, no convertir el plato en una preparación pesada.
En una mesa tradicional puede servirse como plato único. Si se presenta en una comida más elaborada, reduzco la ración de carne y lo acompaño con pan gallego crujiente y un entrante ligero, como una sopa hecha con el propio caldo.
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Vinos que funcionan mejor
Un Ribeiro blanco aporta frescura y acidez, mientras que un Godello con cierta estructura soporta mejor la intensidad del lacón y del chorizo. Para una experiencia más informal, una cerveza lager seca también funciona, siempre que no sea demasiado amarga.
| Bebida | Resultado en la mesa |
|---|---|
| Ribeiro blanco | Fresco, ligero y muy adecuado para limpiar el paladar |
| Godello | Más amplio y gastronómico, ideal para una pieza curada intensa |
| Tinto gallego joven | Acompaña bien al chorizo sin dominar los grelos |
| Cerveza lager | Opción sencilla para una comida abundante y tradicional |
Errores frecuentes y ajustes que sí tienen sentido
El error más habitual es no probar la carne antes de servirla. El desalado no siempre se comporta igual, y añadir sal al caldo desde el principio es una mala idea. También es frecuente cocer los grelos durante demasiado tiempo, lo que apaga su sabor y les da una textura excesivamente blanda.
Otro fallo consiste en introducir todos los ingredientes a la vez. La carne necesita mucho más tiempo que la patata y la verdura, por eso cada elemento debe entrar en su momento. Si quiero ahorrar espacio, puedo cocerlos en la misma olla, pero siempre después de retirar el lacón cuando ya esté tierno.
La olla rápida reduce la cocción a unos 45-60 minutos, según el tamaño de la pieza, pero cambia ligeramente la textura y deja un caldo menos concentrado. La uso cuando voy justo de tiempo, aunque para una comida especial prefiero la cocción tradicional.
Si no hay grelos frescos, las conservas son una solución práctica, no un desastre culinario. En ese caso los incorporo solo durante los últimos minutos para que no pierdan completamente su textura. Lo que no recomiendo es sustituirlos por espinacas, porque eliminan el contraste amargo que define el plato.
La mejor forma de aprovechar las sobras
Una vez frío, el lacón se conserva en el frigorífico durante 3 días, siempre bien tapado y separado del caldo. La carne sobrante funciona muy bien en bocadillos, empanadas, croquetas o salteada con patata cocida.
El caldo también merece una segunda oportunidad. Después de enfriarlo, retiro la grasa solidificada de la superficie y lo utilizo como base para una sopa, un arroz o unas filloas saladas. Es una de las razones por las que preparo una olla generosa: el plato principal alimenta una comida y el caldo resuelve otra.
Mi combinación preferida para el día siguiente es lacón desmigado, patata aplastada y grelos salteados con un poco de aceite. No intenta imitar al plato recién hecho, pero concentra sus mejores sabores y ofrece una textura completamente distinta.
Una receta sencilla que depende de la paciencia
El lacón con grelos no necesita técnicas complicadas ni una lista interminable de ingredientes. Necesita un buen desalado, fuego moderado y productos reconocibles. Si se respetan esos tres puntos, la propia carne construye el caldo y la guarnición termina de darle equilibrio.
Para mí, ahí está el atractivo de esta receta. Tiene la contundencia de la cocina de invierno, pero los grelos y un vino blanco gallego aportan la frescura necesaria para que cada bocado invite al siguiente.